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Departamento de Ciencia Política
Boletín "El Muro No. 2"
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~ EL MURO, boletín electrónico del departamento de Ciencia Política - UN ~

   

Hacia Una Cultura De La Autoevaluación En El Departamento De Ciencia Política

 

Las dinámicas evaluativas aluden al análisis de procesos hecho a la luz de estructuras de valores. En el caso de las políticas públicas, por ejemplo, la evaluación es el momento que cierra el famoso (y más bien ficticio) ciclo de la vida de una determinada política y consiste en la consideración de los efectos producidos por ella tomando como criterio analítico algún tipo de horizonte normativo (sus propios objetivos originales, lo que disponen las leyes, un punto vista arbitrariamente establecido por el evaluador, etc.). En la época reciente, el fenómeno de la evaluación ha adquirido una relevancia especial, derivada muy seguramente de que en tiempos posfordistas la competencia en el mercado global pasa, de una manera u otra, por la observancia de estándares de calidad de los productos o servicios, los cuales dependen, evidentemente, de rigurosos procesos evaluativos referidos no solo a los componentes técnicos que envuelven los productos en sí mismos, sino también a la forma como está organizado el proceso productivo. Evaluación y calidad son, por tanto, fenómenos que van de la mano. Hoy por hoy, en el panorama del capitalismo contemporáneo, la clave del éxito en la sangrienta batalla de la competencia entre las grandes corporaciones es precisamente la calidad, entendida como la plena satisfacción del cliente ocurrida en el contexto de una producción que es masiva, pero ya no estandarizada como en el fordismo (donde se producía una misma cosa para muchas personas y, por tanto, la calidad no condensaba la esencia de la competitividad) sino diferenciada (donde se producen cosas según el gusto

personal de cada cliente y, por tanto, su satisfacción se vuelve el eje de dicha competitividad). No en vano, las teorías de la gestión privada y pública al uso ––el management posweberiano–– se centran en dos ejes interdependientes: la gestión estratégica y la gestión de calidad (la primera responde a la pregunta por el qué y para quién producir y la segunda al interrogante por el cómo debe ser producido el producto y qué estándares debe reunir y cumplir este último).

Ahora bien, al margen de sus raíces mercantiles, lo cierto es que el de la calidad es un tema relevante en sí mismo y, muy especialmente, en un campo como el de la educación, que es el que nos atañe en la academia. “Educación pública de calidad”, es una de las consignas claves del movimiento estudiantil que ve amenazada esa “calidad” por virtud de la creciente tendencia a debilitar el carácter público de la educación: exigencias de aumento de cobertura sin la correspondiente inyección de recursos y sin la ampliación de plantas profesorales, llevan a una sobresaturación de los docentes que, en tales condiciones, se ven forzados a reducir el tiempo que destinan a la investigación y, en consecuencia, resulta afectada la “calidad” de la educación que imparten. De otra parte, en la Universidad Nacional de Colombia estamos acostumbrados a referirnos a nuestra institución como “la mejor del país”, lo que significa que tenemos en mente algún estándar de calidad. Y cuando en el pregrado de Ciencia Política postulamos como horizonte el consolidarnos como el mejor programa de ciencia política del país, estamos también partiendo de algún presupuesto de calidad no siempre diáfano.

A este respecto, la única forma de alcanzar claridades no solo sobre lo que define la calidad de un programa de ciencia política como el nuestro, sino sobre lo que la eleva, es que logremos acercarnos a un conocimiento lo más preciso posible de lo que tenemos y que, a través de procesos participativos y deliberativos muy amplios, hagamos la crítica de ello. Pero ese describir y criticar es tan solo una forma de evaluar, con lo que volvemos nuevamente al tema de la importancia de la evaluación formulado al principio. Describir y criticar lo descrito, esforzarse por copiar conceptualmente lo dado y comenzar a transformarlo por vía de la crítica, tal era entre otras cosas y por ejemplo, la clave definitoria del materialismo crítico que Marx construyó como método para realizar su análisis del capitalismo, es decir, su evaluación del proceso productivo realmente existente (consideración con la que, de paso, corroboramos una vez más cómo la teoría no es solo vana especulación mental de los teóricos, sino componente esencial de la realidad más cotidiana).

Por supuesto, la Universidad Nacional tiene previstos instrumentos, procesos y momentos evaluativos regulares tanto de los programas académicos de pregrado (las evaluaciones anuales que hace el Sistema de Autoevaluación y Seguimiento de la Calidad Académica, las evaluaciones con fines de acreditación, el monitoreo y actualización de los currículos que hacen los comités asesores de pregrado) como de los profesores vinculados a ellos (las evaluaciones de los profesores que realizan los departamentos ––no solo las anuales sino las que se hacen al finalizar los períodos de nombramiento––, las autoevaluaciones que deben hacer los profesores anualmente, las evaluaciones de profesores y asignaturas que realizan los estudiantes cada semestre, etc.). Pero, sin desconocer la importancia de estas herramientas institucionales, las cuales hay que utilizar, aprovechar y profundizar, lo cierto es que no dejan de ser espacios burocráticos. En esa dirección, si en verdad estamos empeñados en una mejora continua de nuestro pregrado y de sus diferentes componentes (docencia y pedagogías, investigación, extensión, dinámica estudiantil, relación con los egresados/as, recursos informáticos y comunicativos, relaciones con otras dependencias académicas y redes internacionales, etc.), hacia lo que tenemos que apuntar en el Departamento y Área Curricular de Ciencia Política, es hacia UNA CULTURA PARTICIPATIVA Y DELIBERATIVA DE LA EVALUACIÓN, entendida como ejercicio permanente realizado por profesores/as, estudiantes y egresados/das del programa. Necesitamos crear espacios y diseñar metodologías idóneos para ello y, en ese sentido, llamamos a que la actual coyuntura de la reacreditación del programa sea aprovechada para avanzar en esa dirección.

   

2013: Año De La Autoevaluación Y Reacreditación Del Pregrado De Ciencia Política

 

Por: Equipo coordinador del proceso de autoevaluación
y reacreditación del pregrado de Ciencia Política-UN .

Los procesos de acreditación de programas académicos se refieren al reconocimiento que alguna instancia hace acerca de la calidad de un programa que con antelación ha sido sometido a su análisis. En el caso colombiano, dicha instancia es el Ministerio de Educación Nacional a través de la Consejo Nacional de Acreditación. Cuando en nuestro país un programa está interesado en buscar su acreditación o ––vencida la misma–– su reacreditación, debe someterse a un proceso de evaluación según un procedimiento previamente establecido. Adicionalmente, en el caso de la Universidad Nacional de Colombia, dicho procedimiento tiene una serie de particularidades que apuntan a la elaboración de un documento de autoevaluación que recopile y analice la información disponible acerca del programa en asuntos tales como: la misión y el proyecto que definen y guían su desenvolvimiento; los componentes estudiantiles y profesorales; el panorama de los procesos académicos (estado del currículo, aspectos pedagógicos, investigación y extensión, recursos tanto bibliográficos como informáticos y comunicativos, relaciones nacionales e internacionales); la interacción del programa con sus egresados, entre otros aspectos.

Una vez conocido y discutido el documento por parte de toda la comunidad profesoral, estudiantil y de egresados del respectivo programa, se envía a la Dirección Académica de la universidad quien debe darle visto bueno y, por conducto de la Dirección Nacional de Programas de pregrado, enviarlo al Ministerio de Educación. Esta institución, a través del ya mencionado Consejo Nacional de Acreditación, designa dos evaluadores de reconocida trayectoria, quienes además de tener acceso a la documentación aportada hacen una visita para, sobre el terreno y mediante activa interlocución con estudiantes, profesores, egresados y funcionarios administrativos, empaparse cabalmente acerca de la calidad del programa objeto de evaluación. Finalmente, los evaluadores hacen su diagnóstico y toman posiciones a propósito de si el programa debe ser (re)acreditado o no.

Ahora bien, en el mes de julio de 2006 nuestro programa de pregrado en Ciencia Política fue acreditado por el Ministerio de Educación Nacional por un período de siete años, el cual, como es claro, se vence el próximo mes de julio del año en curso. En tales condiciones, estamos abocados a solicitar la reacreditación en los próximos meses. El departamento cuenta ya con el primer borrador del documento de autoevaluación, el cual debe comenzar a ser difundido entre estudiantes, profesores y egresados. La aspiración es poder enriquecer el documento por vía de una amplia discusión durante el mes abril y enviarlo a la Dirección Académica a más tardar a comienzos de mayo.

El documento de autoevaluación del pregrado recoge información tanto documental como de opinión de la comunidad académica de ciencia política acerca de la evolución del programa en los últimos siete años, la cual da cuenta, como es lógico, de fortalezas y debilidades. Dentro de las primeras, pueden destacarse aspectos como: la ampliación de la planta profesoral (trece profesores de tiempo completo, tres de dedicación exclusiva y cuatro de cátedra, sin contar la próxima vinculación de una nueva profesora de dedicación exclusiva) y la correspondiente cualificación de la misma; el impresionante crecimiento de la investigación en el período objeto de estudio (surgimiento de nueve grupos de investigación reconocidos y de gran productividad); el desarrollo de nuevos instrumentos de comunicación como la revista Ciencia Política; la ampliación de los nexos nacionales e internacionales, etc. Entre las debilidades, por su parte, no deja de ser notable el tema de la extensión solidaria, en el que ha podido hacerse y debe hacerse mucho más; de otra parte, arrastramos todavía algunas dificultades en el frente de las pedagogías; y, finalmente, seguimos teniendo deudas en lo referente a profundizar las relaciones con los egresados, de cara a explotar una riqueza inmensa y de doble vía: departamento-egresados (sistematizar información sobre oportunidades de becas y empleos, por ejemplo, aunque ya este boletín electrónico apunta con firmeza a ello y, en general, una política clara para estar en contacto más estrecho con la comunidad de egresados) y egresados-departamento (intercambios activos con las instituciones a las que se hallan vinculados laboralmente de cara a pasantías, consultoría, extensión solidaria, etc.).

Aunque estamos orgullosos de nuestros avances y, a la vez, no pretendemos ocultar los aspectos en los que debemos avanzar más, lo cierto es que lo que la coyuntura de la reacreditación demanda de todos nosotros, profesores, estudiantes y egresados, es la unidad de cara a superar con éxito el desafío que se nos presenta y obtener para el programa de Ciencia Política de la Universidad Nacional el mayor número posible de años de reacreditación; y, más allá de eso, consolidarnos no solo como el mejor programa de ciencia política del país en sentido estrictamente académico, sino además como el más comprometido con la divulgación del pensamiento crítico y con el avance de las causas sociales y políticas que hagan de la colombiana una sociedad más libre y democrática, con cotas cada vez mayores de igualdad y justicia.

   

“El pensamiento dominante se niega a analizarse a sí mismo para comprender aquello que lo pone en cuestión” Monique Wittig

 

Por: María Camila Cortés Sierra
Estudiante Ciencia Política
Integrante del Comité organizador "Feminismos, Género y Política"

Generalmente se suele ubicar a la Universidad Nacional de Colombia como un punto de referencia obligatoria en términos de producción académica y científica nacional, en razón a la prioridad que esta le ha otorgado a la creación de espacios colectivos donde se cristalizan los debates desde una pluralidad de posiciones que se caracterizan por el análisis crítico.

Frente a este reconocimiento gratificante que ostenta la Universidad Nacional, es necesario mencionar con tristeza y preocupación, que el panorama que se vive actualmente al interior de la misma es completamente desalentador en lo que se refiere a los temas de género. Lo que nos muestra la cotidianidad, a quienes hacemos parte de esta Alma Mater, es que la academia en general está permeada por prácticas machistas, sexistas, misóginas, homofóbicas, lesbofóbicas, las cuales marginan y segregan a una parte de la población estudiantil que no se ubica dentro de los patrones normativos sexuales convencionales. Esta situación ha dado paso a que en los salones de clase, donde se supone está abierto el espacio para la convergencia y la divergencia de ideas, se vean con frecuencia episodios de rechazo, confusión y agresión por los temas feministas y de género. Con el agravante de que estos acontecimientos lejos de desaparecer, son cada vez más frecuentes en la Universidad, transitando en los círculos de profesores, estudiantes, administrativos y directivos.

La Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales desde luego no escapa a estos actos de violencia simbólica; razón por la cual desde la dirección del departamento de Ciencias Políticas en cabeza del profesor Julio Quiñones y en colaboración con un grupo conformado por unas estudiantes y egresadas del mismo departamento, se ha venido construyendo desde el semestre pasado una estrategia (que en realidad es una respuesta) para contrarrestar y en lo posible eliminar esas prácticas machistas y la ignorancia que se ha apoderado de los discursos académicos y estudiantiles que pronuncian tanto maestros como los y las mismas estudiantes.

La propuesta en concreto consiste en la realización del seminario llamado “Feminismos, Género y Política”, el cual tiene como objeto abordar de forma interdisciplinar los principales postulados tanto de la Ciencia Política como de las Teorías feministas y de género, siempre con la intención de cuestionar, problematizar y establecer hasta qué punto la Ciencia Política como disciplina ha negado y desconocido algunos aportes teóricos que se han planteado desde los feminismos, los cuales una vez rescatados, aceptados, incluidos y puestos en diálogo resultan de gran importancia y de gran utilidad para la construcción del pensamiento politológico.

Los temas que se proponen en el seminario para la discusión pertenecen a temas muy variados, por tanto incluyen las teorías acerca del Estado, la cuestión del sujeto, la justicia y la ciudadanía, la economía y el género, entre otros. Todos ellos analizados en clave crítica feminista para fortalecer y proporcionar más elementos de estudio a la Ciencia Política.

Entre los objetivos “no formales” que se ha trazado el seminario está el de desmitificar ciertos lugares comunes que reposan en el imaginario de todos y todas en relación a los temas feministas, la idea es dar un primer martillazo para romper la barrera que se ha levantado epistemológicamente con respecto a la producción académica feminista. En otras palabras, nuestra intención no es otra sino la de reflexionar, profundizar, denunciar, complejizar y hacer repensar la forma como nos han enseñado y como hemos venido aprendiendo una ciencia que en su mayoría es antropocentrista; y que por ello, mientras se siga manteniendo hermética, está condenada a los determinismos y a los reduccionismos de las acciones sociales, y prácticas sociales dentro y fuera del aula.

Quienes hemos venido trabajando esta idea somos conscientes de que efectivamente los retos de posicionar los temas feministas en el currículo de la carrera y de conseguir acercar a las personas a temas que usualmente generan apatía al ser catalogados como “odiosos” e “ inútiles”, son procesos de paciencia, de persistencia y de sensibilización con el interés de alcanzar una verdadera inclusión en el discurso social que maneja la facultad.

Nuestra invitación parte de una actitud completamente abierta a las posiciones divergentes que quieran dialogar, unirse y contribuir con sus inquietudes y reservas a este proyecto, que a fin de cuentas nos involucra profesional, académica y personalmente a todos y a todas.

   

El Sentido De La Opinión Pública Y La Ciencia Política

 

Christian Fajardo
Politólogo Universidad Nacional de Colombia
Candidato PhD en Filosofía, Universidad de los Andes

Si tenemos en cuenta nuestra tradición de pensamiento político, la opinión siempre fue asimilada a un habla excesiva que iba en contra de los órdenes legítimos del discurso. La mera opinión desde Platón siempre fue asimilada a las palabras de la muchedumbre que no tenía ninguna razón de hacer parte de los asuntos comunes, pues no haría más que expresar los ciegos deseos de personas carentes de virtud, de educación, en otras palabras, el habla de cualquiera no representaba otra cosa que la desviación de la administración correcta de lo público.

Tenemos así, que la opinión se perfilaba como un interés particular frente a los intereses comunes. La política se volvió algo de expertos, lo público se redujo a un pequeño espacio en donde un reducido grupo de hombres se hacían cargo de los asuntos comunes. Podemos decirlo sin ningún impedimento: la política devino oligárquica. Ahora bien, a pesar de los siglos que nos separan de las denuncias de los griegos al habla de los muchos, para cualquiera resulta evidente que la política de nuestros tecnificados Estados concierne a los que saben.

 

Es cierto que nuestras sociedades han creado canales de comunicación para que el habla de los muchos, la opinión se traduzca, de alguna manera, en los representantes políticos para poner en discusión las demandas del pueblo. Esto porque las peticiones de los muchos deben pasar por el test que pone a prueba si en efecto sus demandas hacen parte de lo que es considerado público. Sin embargo podemos abrir las siguientes preguntas ¿lo público necesariamente es aquella esfera reservada a algunos asuntos específicos? O mejor aún ¿Lo público constituye aquellos asuntos que conciernen al bienestar de todos, como por ejemplo la máxima que dice que hay que darle vía libre a los gestores del capital mundial para direccionar la agenda política de muchos Estados?

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que oponer la opinión con lo político ha traído como consecuencia que lo público se vuelva una esfera reservada para unos asuntos inamovibles. Esta oposición, así, ha traído como consecuencia que nuestros políticos no vean otra cosa que irracionalidad en las demandas de las personas y colectividades que han estado dispuestas a darle otro sentido a lo público. Pero ¿no resulta contradictorio que lo público sea una esfera de los asuntos inamovibles cuando los que deciden sobre qué hace parte de lo común son los oligarcas, es decir, los pocos? ¿Una concepción tal no sería más bien la muestra de una privatización de lo que es público?

Las anteriores preguntas nos sugieren revertir lo que usualmente concebimos como público, y decir que la esfera de los asuntos comunes no existe cuando se fijan las fronteras entre lo que es de interés general y lo que no, sino más bien existe cada vez que ponemos en tela de juicio la separación tajante entre los asuntos públicos y los asuntos privados. La historia es clara: son los movimientos de muchos los que han logrado crear lo público. Son los movimientos de mujeres los que han puesto presente que la opresión patriarcal no concierne a la naturalidad de los asuntos privados, o también han sido los trabajadores los que han mostrado el carácter eminentemente público de la opresión de las leyes del mercado sobre sus vidas. Y por el mismo lado han sido los muchos quienes han reclamado que la discriminación racial no se reduce a las leyes de la genética, sino hace parte de una construcción social injusta.

De ahí podamos decir que la opinión pública es la lógica que rompe con la privatización de lo público, es la forma en la que se ponen de manifiesto temas en la esfera pública que no hacían parte de los asuntos comunes.

Diremos así que si la Ciencia Política tiene un quehacer con la opinión pública será crear los escenarios de discusión y de visibilidad para que aquellos asuntos que están vetados de aparecer, sean del interés común y adquieran entonces una visibilidad. Los y las profesionales de la política no deben ser expertos que refuerzan los límites entre las opiniones y las razones, esto porque la política ha sido desde siempre un conjunto de actos de multitudes presuntamente inexpertas que han logrado revertir el curso natural de la dominación. Tal ha sido nuestro objetivo con el reciente portal de análisis y opinión política www.palabrasalmargen.com.

P.D. Felicitaciones a la dirección de nuestro Departamento de Ciencia Política por esta iniciativa de comunicación.

 
 

Seminario Feminismos, Género y Política: Inauguración el próximo jueves 18 de Abril.

 

Un pequeño grupo de estudiantes y egresadas del departamento de Ciencia Política, que han transitado y construyen desde las teorías y las prácticas feministas repertorios y praxis políticas transformadoras, en una iniciativa de construcción horizontal y desde abajo, se ha congregado desde el segundo semestre del 2012 para repensar aquello que en el área curricular nos hace falta, en lo que nos hemos quedado cortas. Como resultado de numerosas sesiones de reflexión y de largas horas de discusión, de ires y venires, de desencuentros y de trabajosos consensos, con el respaldo de la dirección del Departamento de Ciencia Política y de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, se ha creado el Seminario Feminismos, Género y Política, espacio de reflexión que busca abrir la discusión a la comunidad universitaria sobre la importancia de asumir a los feminismos como parte esencial de las prácticas académicas en torno a lo político, lo social y lo cultural. El seminario Feminismos, Género y Política tendrá su sesión inaugural el próximo Jueves 18 de Abril y tendrá una frecuencia semanal, en cuyas sesiones se reflexionará en torno a la relación entre la Ciencia Política y los feminismos; las aproximaciones feministas a la construcción del Estado Nación, a las nociones de sujeto y de poder; la crítica feminista al capitalismo; los feminismos, los movimientos sociales y la acción colectiva, entre otras discusiones. Feminismos, Género y Política tendrá lugar todos los jueves en el Auditorio Camilo Torres, de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de 5:00 pm a 7:00 pm. Están todas y todos cordialmente invitadas!

 
 

Centro de pensamiento y seguimiento al diálogo de Paz organizará Foro sobre Participación Política en marco de Negociaciones en La Habana.

 

El Centro de Pensamiento y Seguimiento al diálogo de Paz de la Universidad Nacional de Colombia, con el acompañamiento de la Oficina de la Organización de Naciones Unidas en nuestro país, organizarán los próximos 28,29 y 30 de Abril el Foro Social sobre Participación Política en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada en la ciudad de Bogotá, en respuesta a la petición hecha en tal sentido por las delegaciones del Gobierno y la guerrilla de las FARC, en el marco del proceso de diálogos de paz de La Habana. En efecto, el pasado 20 de Marzo las partes negociadoras solicitaron a la Universidad Nacional de Colombia la organización de este espacio de discusión, relacionado con el próximo punto de la agenda en estas conversaciones, correspondiente a la participación política. El objetivo es convocar a las organizaciones sociales, y a la sociedad civil en general, a discutir en torno a materias contempladas en el “Acuerdo General para la terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz estable y duradera”, a saber: 1. Derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final; 2. Mecanismos democráticos de participación ciudadana, incluidos los de participación directa, en los diferentes niveles y diversos temas; 3. Medidas efectivas para promover mayor participación en la política nacional, regional y local de todos los sectores, incluyendo la población más vulnerable, igualdad de condiciones y con garantías de seguridad. En relación a lo anterior, se invita a todas las colombianos y colombianas a participar y enviar sus propuestas a la Mesa de Negociación a través de la página www.mesadeconversaciones.com.

 
 

Departamento de Ciencia Política próximo a publicar su siguiente edición de la revista Ciencia Política.

 

La revista Ciencia Política, órgano semestral de divulgación académica del departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, dedicó su última edición a la reflexión en torno a los estudios de Seguridad y Defensa en América Latina, temática coordinada por el Grupo de Investigación de Seguridad y Defensa de esta misma universidad. Pueden consultar su contenido en la siguiente dirección electrónica: www.derecho.unal.edu.co/recipo.

 
 

26º Feria Internacional del Libro de Bogotá: 18 de abril al 1 de mayo en Corferias.

 

En alianza entre Corferias y la Cámara Colombiana del Libro, y con el apoyo de la Alcaldía de Bogotá y los Ministerios de Cultura, Educación y Relaciones Exteriores, y de algunas entidades y empresas privadas, a partir del 18 de Abril y hasta el 01 de Mayo abrirá sus puertas la 26ª versión de la Feria Internacional de Libro de Bogotá, la cual contará con Portugal como país invitado. Entre las actividades más representativas de la Feria se encuentra la visita del Premio Nobel francés Jean-Marie Gustave Le Clézio; del autor Fernando Savater, de uno de los periodistas de inmersión más importantes del mundo, el alemán Günter Wallraff; de Pilar del Río, directora de la Fundación José Saramago y quién fuera la compañera durante los últimos 20 años de vida del escritor portugués, entre otras figuras del mundo editorial, periodístico y literario internacional. Interesante resultará la exposición sobre la memoria histórica de Armero, la cual tomará lugar en la Plaza de Banderas de Corferias, cuyos contenidos resultan de un proceso de investigación liderado por la Fundación armando Armero desde hace más de 8 años, organizados en más de 50 paneles donde los visitantes podrán leer y reflexionar acerca de este hecho histórico que sin duda marco la historia de Colombia en el pasado siglo XX. Los precios de entrada oscilan entre los $4.000 y los $7.000 dependiendo del rango etáreo y el costo de entrada para estudiantes es de $5.500. Para más información les invitamos a consultar para dirección electrónica http://www.feriadellibro.com

 
 
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