escudo
escudo colombia
Departamento de Ciencia Política
Boletín "El Muro No. 3"
inicio
sedes
correo
pd
Mapa del sitio
 

~ EL MURO, boletín electrónico del departamento de Ciencia Política - UN ~

   

Reacreditación de Ciencia Política: ¿en qué estamos?

 

Como es de todos/as conocido, durante el pasado mes de mayo la comunidad académica del departamento (docentes, estudiantes y egresados/as) se embarcó en un intenso y amplio proceso de discusión del documento de autoevaluación del programa de Ciencia Política. Aunque sin duda el ejercicio tuvo sus imperfecciones, podemos decir sin ningún ánimo de autoindulgencia que logró estar a la altura de un colectivo que, como el nuestro, hace academia alrededor del tema político. En efecto, la convocatoria sin exclusiones y el principio de la deliberación pública, esos dos ingredientes que cuando se hacen presentes ennoblecen la política, fueron los dos ejes que presidieron la dinámica de mayo, con un resultado que está a la vista: en lugar de un documento formal, tecnocrático y esotérico impuesto de arriba a abajo y solo para cumplir un requisito institucional, lo que tuvimos fue un esfuerzo por hacer una construcción colectiva y de abajo a arriba, en la que se identificaron directa y honestamente tanto las dificultades del programa de pregrado como las propuestas de superación de las mismas en clave de una real aspiración, ya no solo a redondear un aislado episodio autoevaluativo, sino, sobre todo, yendo más allá, a aclimatar una cultura de la autoevaluación en el departamento.

Uno de los productos tangibles de todo lo anterior fue el Plan de Mejoramiento (PM), documento que, precisamente, gracias a que se halla cargado de un sentido deliberativo y reflexivo como el anotado, está llamado a erigirse en la carta de navegación del pregrado para los próximos años.

Cinco puntos vertebran el PM: abrir la discusión sobre reforma curricular (en particular aspectos como la tensión entre flexibilidad y rigidez y la aparente insuficiencia de los 126 créditos del programa, temas en los que habrá que construir consensos, pues hoy son inexistentes); poner en ejecución dinámicas de autoevaluación permanente; diseñar políticas de adecuación pedagógica (punto estrechamente relacionado con el anterior); definir una política de extensión solidaria del departamento e impulsar actividades en esa dirección; y, fortalecer la relación con los egresados y egresadas del programa de manera integral y coherente.

Mas, ¿qué desarrollos se han producido en lo referente al proceso de reacreditación del programa tras el cierre las jornadas de discusión descritas? En primer lugar, el departamento se dio a la tarea de ajustar el documento con los aportes obtenidos y de hacer la redacción del PM. Hecho esto, hacia mediados de junio se presentó todo el material, primero al comité asesor y, posteriormente, al consejo de facultad, instancias estas que le dieron su aprobación. En tercer lugar, la documentación fue enviada a la Dirección Académica de la Sede, ente llamado a dar su aprobación final y a presentar la solicitud de reacreditación ante el Ministerio de Educación Nacional. Por último, con fecha 16 de agosto, recibimos la respuesta de dicha Dirección, en la que se “reconoce la labor desarrollada” y se piden unas correcciones muy puntuales, a saber: adecuar las definiciones de los conceptos de deserción y flexibilidad que ––en ciertos apartes, no en todos–– maneja el documento a las que ha establecido la universidad; especificar las metas y las dependencias encargadas en el caso del PM; y, hacer algunos ajustes de redacción. Lo que sigue, por tanto, es ––tras realizar las correcciones solicitadas, que ya fueron enviadas a la Dirección Académica–– obtener la aprobación definitiva del documento y esperar su envío al MEN.

A la luz de los compases temporales reseñados, todo hace prever que la visita de los pares evaluadores no se realizará en el presente año sino, muy seguramente, hacia mediados del primer semestre de 2014. En tales condiciones, nos queda por delante un semestre académico en el que no debemos perder el impulso participativo y deliberativo que logramos cristalizar en los meses anteriores, sino, al contrario, continuarlo y potenciarlo de cara al desarrollo inicial del PM. Le corresponde, pues, a la dirección del departamento y área curricular asegurarse de ello, cosa en la que ya se encuentra trabajando.

   

¿Qué hacer con el Esmad?

 

Edwin Cruz.
Politólogo Universidad Nacional de Colombia

Un aspecto sorprendente del Paro Nacional Agrario que acaba de desarrollarse es la capacidad de movilización en un contexto tan represivo. Y es que si algo ha quedado demostrado es la precaria situación del derecho a la protesta en Colombia, incluso bajo un gobierno que se precia de respetarlo. Desde los primeros días de la manifestación empezaron a circular denuncias en las redes sociales virtuales acerca del abuso de la fuerza por parte de la Policía, y principalmente del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

Avanzada la protesta, se conocieron denuncias puntuales por parte de organismos defensores de derechos humanos, que daban cuenta no sólo del uso excesivo de la fuerza, sino de crímenes por parte del cuerpo policial en contra de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, como el empleo de armas de fuego, armas blancas no autorizadas y armas no convencionales, el uso de gases lacrimógenos en lugares cerrados, la destrucción y el hurto de bienes de los campesinos, el empleo de ambulancias para transporte de los policiales, las torturas y los abusos sexuales contra hombres y mujeres (el informe de Nizkor incluso documentó un empalamiento), entre otros . El abuso de fuerza fue tan evidente que el mismo presidente Santos tuvo que pedir disculpas públicas.

El problema se torna más grave cuando se tiene en cuenta que no es la primera vez que el Esmad es cuestionado por sus acciones. Este cuerpo fue creado, en parte con los recursos del Plan Colombia, en 1999, y desde entonces se han presentado abundantes críticas y denuncias por su proceder. En muchas de las protestas en las que el Esmad ha actuado, en confusas situaciones han sido asesinadas varias personas. Se presume que algunas de estas muertes fueron ocasionadas como consecuencia del uso de armas no convencionales. Es el caso del estudiante de la Universidad Distrital Oscar Salas, quien murió porque durante una protesta en la Universidad Nacional, el 8 de marzo de 2006, una canica le perforó el cráneo y se alojó en su cerebro . Muchas veces se presenta un uso inadecuado de las armas, como durante el paro de transportadores de marzo de 2010, en Bogotá, cuando un efectivo del Esmad disparó un gas lacrimógeno a quemarropa en el pecho al joven Édgar Bautista, hechos que fueron transmitidos por el canal City TV.

Incluso varios casos de extrema gravedad han sido denunciados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por ejemplo, el caso del niño Nicolás Neira, asesinado a golpes el 1 de mayo de 2005 mientras participaba en una manifestación en la Plaza de Bolívar en Bogotá ; el del estudiante de la Universidad del Valle Jhonny Silva Aranguren, asesinado el 22 de septiembre de 2005 con un disparo en la nuca durante una protesta estudiantil, cuando agentes del Esmad ingresaron al campus de la Universidad ; o el del indígena Belisaro Camayo, asesinado en enfrentamientos con el Esmad, con tiros de fusil, el 10 de noviembre de 2005, cuando participaba en una ocupación pacífica de tierra en la hacienda “El Hapio”, en el Cauca.

Estos antecedentes serían argumentos suficientes para plantear el necesario desmonte o, cuando menos, una reforma de ese cuerpo policial. Sin embargo, por el contrario, el Esmad ha crecido de forma significativa desde su creación. Así, si al principio contaba con doscientos patrulleros, ocho suboficiales y nueve oficiales, ha llegado a tener 1950 efectivos con presencia en 12 ciudades del país . Incluso por estos días el Ministerio de Defensa ha planteado la supuesta necesidad de duplicar su número. Claramente, este tipo de propuestas no han tomado en cuenta los problemas antes mencionados, ni mucho menos realizado un diagnóstico de sus causas.

Existen razones para pensar que es necesario el desmonte del Esmad y su reemplazo por un cuerpo policial idóneo para garantizar los derechos que se pueden ver vulnerados a consecuencia de la protesta. La función de los agentes del Esmad esta orientada a la “atención, manejo y control de multitudes” . Para ello reciben permanentemente distintos tipos de entrenamiento, formación en derechos humanos y sicología de masas. Sin embargo, podemos ver de entrada que existe un sesgo muy complicado en un contexto como el colombiano: se confunde la protesta con disturbios, motines y otras conductas de masas o “multitudes”. Aquí subyacen dos problemas.

Por una parte, la confusión entre protesta y disturbio es un prejuicio ampliamente difundido en el sentido común y en los medios masivos de comunicación, cuando no utilizado estratégicamente para criminalizar la protesta. En el fondo, ello evidencia la permanencia de una mentalidad propia de la Guerra Fría que ha militarizado la función policial y que lleva a ver cualquier protesta como un acto que atenta contra el orden o se asocia a la insurgencia armada y, por consiguiente, a identificar a quien protesta con un enemigo al que se debe doblegar y no como un ciudadano al que se debe proteger en tanto ejerce un derecho. Quizás esa mentalidad explica los desmanes que se presentaron por parte de la Policía en regiones como Boyacá durante el paro, más propios de la campaña de un ejército invasor que de un cuerpo civil policial.

Por otra, esa sinonimia entre protesta y disturbio o, más recientemente, “vandalismo”, tiene una base legal que no deja de generar confusiones. La Ley 1453 de 2011, o de “seguridad ciudadana”, restringe hasta prácticamente penalizar el derecho de protesta, pues en su artículo 353A castiga con años de cárcel los bloqueos “por medios ilícitos”, lo cual deja un amplio margen de interpretación si se tiene en cuenta que toda protesta implica generar algún tipo de malestar a la comunidad con el fin de llamar la atención sobre un problema socialmente relevante o tramitar una demanda desatendida. Otra vez, el gobierno no parece advertir ningún problema en la penalización de la protesta y ahora plantea endurecer las penas para quienes se cubran el rostro y prohibir de tajo la protesta al reformar el mencionado artículo quitando la palabra “ilícitos”, con lo que cualquier protesta sería penalizada. Este problema se complica dado que, aunque la policía sólo puede usar la fuerza cuando es estrictamente necesario para proteger la vida de modo diferencial y progresivo, lo que parecen indicar las imágenes que circulan por internet a las que anteriormente nos referimos es que el Esmad usa la violencia como una forma de acabar con la protesta y en tales circunstancias es muy difícil que se respete una protesta por más pacífica que se pretenda.

Quizás eso también contribuya a explicar por qué durante las marchas estudiantiles de 2011, en las que se hicieron acuerdos de convivencia con la Alcaldía de Bogotá para limitar la presencia del Esmad, no se presentaron actos violentos como los que se registraron en la última semana del Paro Agrario. Esto último pone en evidencia que solo la presencia del Esmad es mal vista por la ciudadanía, incluso se podría pensar que la disposición de sus efectivos, la apariencia dada por su indumentaria, contiene un ejercicio simbólico de la violencia sobre las personas que protestan.

En fin, la existencia del Esmad no parece ser funcional para el Estado, pues deslegitima la democracia, el gobierno de turno e instituciones como la Policía Nacional; pero tampoco para la ciudadanía, puesto que sus acciones no se orientan a proteger sus derechos como debería ser sino, por el contrario, a limitarlos. Ello constituye un problema que debería ser pensado de cara a la construcción de la paz, pues tal cosa implica que la política no debe pasar por el ejercicio de la violencia, y menos por parte del Estado, pero también pasa por la aceptación de la legitimidad de formas de participación política como la protesta social, que no se agotan en los mecanismos representativos institucionales. Todo ello plantea la necesidad de crear un marco normativo apropiado para el ejercicio del derecho de la protesta y desmontar el Esmad para crear un cuerpo policial orientado, más que a la represión desmedida, a la protección de los derechos ciudadanos.

   

El Paro Nacional Agrario devela los estragos del libre comercio

 

Liliana Castañeda Morales
Politóloga Universidad Nacional de Colombia
Estudiante Maestría en Urbanismo
@PepitaPereque

El año 2013 ha sido uno de los más política y socialmente agitados de la historia reciente de Colombia. El país entero ha visto cómo diversas gentes y sectores de la producción nacional alzan su voz de protesta frente a la crisis del agro y la industria que, pasados veinte años de ser empujados al futuro aperturista, agonizan en medio del descalabro económico constante. Colombia es campeona en desigualdad social, y tal despropósito pasa por la quiebra progresiva de los pequeños, medianos e incluso grandes campesinos, que puede ubicarse temporalmente en la última década del siglo XX, asociada a la crisis del café. Hoy el conjunto de la sociedad y la opinión pública han volcado sus ojos y sus plumas a estos sectores, que se han levantado, no para pedir limosnas, ni caridad asistencialistas, sino para exigir al gobierno nacional y al mal llamado “libre comercio” que los deje trabajar en condiciones dignas.

Los orígenes de esta tragedia se remontan a 1990, cuando el gobierno de César Gaviria, fiel a las disposiciones del Consenso de Washington, eliminó de un plumazo los instrumentos existentes de protección al agro. Créditos baratos, políticas de asistencia técnica, investigación científica, precios favorables para los insumos, precios de sustentación y aranceles fueron cosa del pasado; la consecuencia lógica ha sido que las leyes del mercado han inundado el país de productos foráneos, reemplazando el trabajo nacional por el extranjero y, de paso, borrando de la faz del país un millón de hectáreas de cultivos transitorios de algodón, trigo, cebada, sorgo, soya, maíz y algunos granos que apenas persisten en la memoria de los nostálgicos y de los campesinos que ahora son forzados a morir de hambre.

Y mientras el débil aparato productivo de la nación seguía siendo desmantelado de a poco, los países industrializados mantuvieron intactos o incluso aumentaron los subsidios y blindajes a su producción agraria, preparándose como no lo hicimos nosotros para la arremetida de los Tratados de Libre Comercio (los firmados y los que vienen) que no hacen más que profundizar la tendencia de desprotección a los campesinos nacionales y de las concesiones infinitas a capitales extranjeros. El famoso Agro Ingreso Seguro compite entonces con los € 70.000 millones y los USD 90.000 millones que actualmente invierten la Unión Europea y Estados Unidos en protección al agro, respectivamente. Las relaciones entabladas entre Colombia y las grandes potencias productoras del mundo nos tienen consumiendo café importado en 3 de cada 4 tazas que se preparan en el país. Hace 20 años este era un país cafetero.

En 1990 Colombia importaba 700 mil toneladas de alimentos para consumo interno; hoy importa 10 millones, y gran parte de los 20 millones de hectáreas cultivables se emplean en ganadería extensiva, mientras el agronegocio materializado en el polémico modelo Indupalma vive su agosto en el gobierno de la “Prosperidad para todos” que hasta ahora nadie, salvo el sector financiero, los capitales foráneos y las maltrechas cifras del DANE, ha visto en Colombia.

La causa más poderosa de la crisis alimentaria y por ende agraria que vive Colombia es el libre comercio, y eso lo han comprendido amplias capas sociales de nuestra sociedad: pequeños, medianos y hasta grandes productores agropecuarios se sumaron en febrero al Paro Cafetero y el pasado 19 de agosto al Paro Nacional Agrario, las dos movilizaciones agrarias más importantes de las últimas décadas, que tuvieron a 120 mil personas en las carreteras de 13 departamentos el mes de febrero, y cerca de 300 mil en las movilizaciones realizadas desde en agosto; arrancando el primero al gobierno nacional una suma cercana al billón de pesos en subsidios al precio del grano, y el segundo unificando a la opinión pública y el grueso de la población urbana y rural en respaldo a la causa agraria. La llamada “rebelión de las ruanas” ha puesto a hablar al país y a la comunidad internacional de libre comercio, haciendo eco a las denuncias de años hechas por el Polo Democrático al respecto.

Es realmente notable que paperos, lecheros, cacaoteros, cultivadores de frutas y hortalizas de clima frío, maiceros, paneleros, caficultores y arroceros hayan confluido en una lucha de dimensiones históricas que centró el debate en la conveniencia de los TLC. Cultivadores de trigo y cebada que, quebrados por la apertura de Gaviria se refugiaron en las frutas, la papa, la cebolla y la leche, productos ahora amenazados de muerte. Bien cabe la frase acuñada en medio de la lucha de los lecheros nacionales, que dice “vive mejor una vaca europea que un campesino colombiano”.

Pero mientras los productores quebrados se movilizaban en las carreteras la respuesta de Juan Manuel Santos y su equipo de Ministros fue cuando menos, desafortunada, culpando a las extremas políticas de ser foco de inconformismo mientras apelaba a la más brutal represión contra la protesta civil y democrática a la que formalmente tenemos derecho todos los colombianos. Queda así develado en su integridad el fingido talante democrático de los gobiernos favorables a la “confianza inversionista” (el de Gaviria y los sucesivos), así como el hecho de que las hasta hace poco aisladas expresiones de resistencia al libre comercio empiezan a confluir en un gran contingente de luchas por la soberanía y la democracia del país que cuenta con el respaldo de la jerarquía eclesiástica, los medianos y grandes empresarios que ya se ven afectados por políticas económicas lesivas para la producción nacional, sectores con los que la lucha de los campesinos tomó las dimensiones históricas que hoy tiene.

El gobierno Santos perdió la batalla contra la realidad del país, y debe sentarse a dialogar con los líderes de la protesta de cara al país y en disposición de ofrecer soluciones reales a los problemas reales del agro colombiano, en vez de suplantar a los protestantes con la institucionalidad. No son la SAC ni la Federación de Cafeteros los entes que representan la voluntad ni la situación lamentable de los campesinos de Colombia. Los pliegos de exigencias de los sectores del agro y la producción colombianas son diversos, pero cuentan todos con un elemento común: la necesidad de renegociar los TLC, preservar el mercado interno, salvaguardar los derechos ciudadanos sobre los de los de las grandes potencias económicas y las multinacionales. De la respuesta que se dé al problema agrario se podrá inferir si Juan Manuel Santos y los intereses que representa quieren agro, y de paso industria en Colombia, o si está decidido a imponer la locomotora minera en contravía de los intereses de las amplias mayorías. Flaco favor le hizo la actitud del presidente Santos a sus propósitos de reelección porque, tal como dijo al país a modo de afrenta, reelección o alargue, no existen.

BECAS Y ESTUDIOS EN EL EXTERIOR

• Becas CLACSO-CONACYT

 

El Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de México, junto con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO, han abierto convocatorias para la selección de becarios interesados en realizar estudios de maestría y doctorado en México, con financiacion de hasta de USD 17.000 para estudios de maestría y de USD 57.000 para la realización de doctorados.

Los requisitos para la participación en la convocatoria son: • Tener nacionalidad o residencia en algún país de América Latina. • Contar con un título de educación superior y estar interesados en una formación de posgrado en ciencias sociales y humanidades. • Contar con un promedio mínimo de 8 (en una escala de 0 a 10, o equivalente) en su carrera de pregrado o en sus estudios de posgrado previos. • Tener interés en desarrollar una investigación sobre un tema vinculado con su país. • Completar el proceso de admisión en un programa de posgrado en Ciencias Sociales y Humanidades de México perteneciente al Programa Nacional de Posgrado de Calidad. • Completar el proceso de postulación a la beca en la página web de CLACSO. • Contar con la carta de admisión del posgrado o estar avanzados en el proceso de admisión.

 

Para aquellas personas interesadas en iniciar estudios de posgrados en el primer semestre del 2014, la fecha del cierre de la convocatoria es el 24 de noviembre de 2013.

 

Más información

 
 

• Becas para estudios de alemán en el exterior

 

El Servicio de Intercambios Académicos en Alemán (DAAD, por sus siglas en alemán) tiene abiertas convocatorias para aplicar a becas en estudio de alemán como lengua extranjera, para estudiantes de pregrado y posgrado. El cierre de la convocatoria es el 7 de diciembre de 2013. Más información.

 
 

• Becas Santander

 

En la dirección electrónica a continuación, puede encontrarse, de manera permanente, infomación sobre becas ofrecidas por el Banco Santander, para estudios de pregrado y posgrado en el exterior. Más información.

 
 

POSTULACIÓN Y PUBLICACIÓN DE ARTÍCULOS

 

• Revista Eleuthera, departamento de Desarrollo Humano, Universidad de Caldas

 

La Revista Eleuthera está recibiendo artículos científicos hasta el 31 de noviembre de 2013 para la edición del Vol. 10 propuesto para el primer periodo del año próximo (2014).

 

La presente revista, circula de manera semestral para la publicación de dos volúmenes al año en el ámbito nacional e internacional. Se dedica a la divulgación de los resultados tanto de investigaciones básicas y aplicadas como de proyectos de extensión, además es un espacio de discusión académico-científico alrededor del quehacer del Desarrollo Humano y el Trabajo Social.

 

Los Interesados en publicar su producción académica pueden enviar sus artículos al correo eleuthera@ucaldas.edu.co Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla . Los artículos serán sometidos a un proceso de evaluación y de corrección de estilo.

 

Para el volumen de 2014-1 se esperan artículos frente a los siguientes temas: • Enfoques en Trabajo Social: investigación y práctica profesional • Derechos humanos, democracia y ciudadanía • Territorio, cultura e identidad • Diversidad y Justicia Social • Conflicto social: víctimas y justicia

 
 

AGENDA CULTURAL

 

• Exposición temporal Inicio de la fotografía en Colombia, Museo Nacional de Colombia

 

“Esta exposición es un recorrido por las diferentes técnicas que dieron inicio a la fotografía en Colombia y sus diversas aplicaciones durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, a través de 50 piezas pertenecientes a las colecciones del Museo Nacional y Museo del siglo XIX. La exhibición busca señalar los cambios en las temáticas asociadas a los desarrollos técnicos y presentar aplicaciones de la fotografía en ese periodo.”

 

La exposición estará abierta al público del 15 de agosto del 2013 al 16 de febrero del 2014.

 

Más información

 
 

• Exposición temporal Moda y Libertad, Museo Nacional de Colombia

 

El Museo Nacional de Colombia presenta, en exposición temporal hasta el 02 de febrero de 2014, Moda y Libertad, un conjunto de 28 piezas pictóricas que ilustran la influencia, en la moda burguesa de la época, del debate entre las ideas liberales y reaccionarias a favor y en contra de un proceso de independencia de la Nueva Granada frente a la Corona Española.

 

Dice la descripción de la exhibición temporal “Los vestidos, durante las batallas independentistas, señalaban la asociación política: los hombres que apoyaban al régimen español se negaban al cambio y continuaron llevando el cabello empolvado, pantalones cortos y zapatos de juglar con tacón alto, mientras que los opositores se cortaron la coleta, usaron pantalón largo y botas altas. La reacción femenina fue abandonar el corsé, el miriñaque y los polvos, y comenzar a vestir trajes estilo imperio, con telas muy livianas y transparentes. Después de la Independencia aparece el movimiento romántico, que impone las faldas amplias en forma de triángulo y las mangas estilo globo.”

 

Más información

 
 

RECOMENDADOS

 

• Observatorio Juvenil Revbelando

 

Revelando -Observatorio Juvenil – se reúne con el objetivo de construir, analizar y difundir información frente a la criminalización y estigmatización de la juventud popular de Bogotá.

 

Más información

 
 

• Arte para reflexionar sobre la construcción de la memoria

 

A partir del próximo 24 de noviembre se exhibirá en el Claustro de San Agustín, la exposición “A-saltos de la memoria”, resultado de las tesis de grado de la primera generación de graduandos de la Maestría en Estudios Artísticos de la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

 

La exposición pretende señalar cómo “el conocimiento producto del arte ahonda en la comprensión de las complejas formas en que el país ha sido constituido y ofrecen alternativas para su reinvención desde el arte y la cultura.”

 

Los trabajos reunidos se denominan “De memorias, mujeres y retratos, la construcción de un repertorio fotográfico en un sistema familiar que se origina en Marquetalia, Caldas”, “El Universo Gimiente, una interpretación dibujística de la Masacre de El Salado” y “El órgano nocturno, huellas de la memoria sónica: años noventa”, realizado por Alvarado.

 

Más información

 
 

 

 

 

Universidad Nacional de Colombia
Carrera 45 No 26-85 - Edificio Uriel Gutiérrez
Bogotá D.C. - Colombia